lunes, 23 de mayo de 2011

LA PUBLICIDAD

Los publicistas han aprendido a manejar nuestras miserias y a manipular nuestros temores, dudas y ansiedades màs secretas. Nos venden productos asociàndolo a la seguridad emocional, la autovaloraciòn, la sensaciòn de poder y la inmortalidad. Al final, la publicidad es como el aire que respiramos, llega a crear hàbito, hasta el punto de que, tras una huelga de periòdicos en Nueva York, las encuestas demostraron que lo que màs habian echado de menos los lectores fueron... ¡los anuncios!
 La publicidad contribuye en muchas ocasiones a la aspiraciòn de igualdad por encima de las fronteras, aumentando el sentimiento de transnacionalidad mediante la utizacion de simbolos universales como la imagen del planeta.
Pero lo mejor de todo es que,tal vez por saturaciòn, empecemos a meternos hacia adentro. a hacer un alto para refleccionar sobre què  es lo que nos encadena y què es lo que nos libera. En difinitiva, tal vez descubramos dònde se haya la fuente permanente de nuestra autèntica realizaciòn interior.